¿Es fácil cagarla en mi obra?
Verás, el otro día estuve reunido con un equipo de obra de una constructora.
Como siempre, me contaban sus líos…
En este caso, con el Promotor (público) y con la Dirección de Obra.
Hacía más de un año que habían terminado la obra… y no se la habían recepcionado.
Bueno, en realidad, había sido una recepción tácita, porque ya estaba todo en uso.
Pero, amigo mío, he aquí el problema: había un modificado de proyecto.
Un modificado cuya tramitación estaba siendo tan lenta… que la obra estaba terminada y su modificado sin aprobación
- Obra terminada.
- Plazo finalizado.
- Inversión, inicialmente prevista, agotada.
Contrato, por lo tanto, extinguido.
Y lo peor: un montón de obra adicional ejecutada… pero sin poder cobrar.
Encima, los responsables poniéndose de lado.
No quedaba otra que demandar para exigir lo que correspondía.
Veréis, resulta que en la última masterclass que impartí a los Jefes de Obra de otra constructora, este fue un tema que salió varias veces durante la tertulia final…
Desde direcciones de obra que “pagan” con mediciones adicionales para no tramitar precios contradictorios o modificaciones, hasta otras que no gestionan las modificaciones pero te amenazan con penalizaciones si no las ejecutas…
Y la pregunta final siempre era la misma…
¿Qué debemos hacer en estos casos?
- ¿Provocamos una paralización temporal de la obra hasta formalizar la modificación?
- ¿No ejecutar ninguna unidad hasta tener la aprobación del precio?
Está claro que con promotores privados la guerra es otra.
Pero con los públicos… el tema es, como mínimo, espinoso.
Las opciones son varias, pero con implicaciones muy distintas.
¿Tú qué opinas?
